viernes, 24 de octubre de 2008

PRESUPUESTO PARTICIPATIVO


PLANIFICACION Y PRESUPUESTO
PRESUPUESTO PARTICIPATIVO


El trabajo que se expone a continuación se refiere a la participación de los ciudadanos en la elaboración del presupuesto municipal como un medio para alcanzar mayor desarrollo a nivel local, ejecutando los proyectos que nacen de las necesidades y propuestas de la comunidad. Se planteará la importancia de la participación y las inquietudes que surgen con respecto a ella, considerando la polarización política imperante en el país y el conjunto de leyes promulgadas recientemente.
Siempre hemos oído decir que el ser humano es un ser social, quiere decir, que no podemos vivir solos. Desde que nacemos dependemos de otros para sobrevivir y sobre esas primeras relaciones vamos construyendo otras a lo largo de nuestra vida y nos incorporamos de esta manera a la sociedad, aprendemos a convivir con los demás, nos adaptamos e integramos de acuerdo a los valores imperantes y las normas socialmente aceptadas por el grupo al que pertenecemos. Tradicionalmente y por muchos años, las personas vivían de manera bastante conformista con la vida que le tocaba vivir, pensando que poco se podía hacer `para cambiar las cosas, sin embargo, las comunidades no son estáticas, las circunstancias van cambiando y se hace necesario reflexionar sobre el rol que podríamos tener cada uno de nosotros en el ámbito social donde nos desenvolvemos; podríamos vernos como participantes activos y transformadores de nuestro entorno social o como meros espectadores de lo que otros decidan acerca de nosotros.
Si optamos por la primera de las alternativas, seguramente nos daremos cuenta de las cosas que requieren ser cambiadas para vivir mejor y que otros, a nuestro alrededor, también se encuentran afectados por los mismos problemas, por tanto, se hace necesario asumir la responsabilidad individual y colectiva que nos corresponde frente a nuestra realidad social, es el momento de unir fuerzas para mejorar las condiciones de vida en beneficio de todos.
Para lograr avanzar en esta dirección es indispensable organizarse en grupos sociales movidos por intereses que sean comunes a todos. En la actualidad, nuestro ordenamiento jurídico plantea reiteradamente la importancia de la participación ciudadana desde el ámbito micro local hasta el ámbito municipal a través de instancias como los Consejos Comunales, Parroquiales y los Consejos Locales de Planificación Pública en consonancia con las nuevas tendencias mundiales en cuanto a políticas públicas se refiere y que colocan como centro del trabajo la preocupación por los ciudadanos, y quien mejor que la propia gente para decir lo que necesitan, lo que los afecta y cuales son sus aspiraciones.
El presupuesto participativo contemplado en la Ley Orgánica del Poder Público Municipal como uno de los medios de participación en la gestión local es un valiosísimo mecanismo para todos los que creen que es posible cambiar la realidad social en que viven y que están dispuestos a asumir un rol más activo discutiendo y decidiendo con los representantes oficiales de la localidad acerca de los aspectos prioritarios en que se deben invertir los recursos municipales.
Esto implica, por supuesto, establecer el procedimiento para que la población tenga la oportunidad de involucrarse para lo cual existe una metodología y normas que deben cumplir las alcaldías para tal fin, sin embargo, creo que eso sólo no es suficiente. Existen una serie de variables más subjetivas, psicológicas y motivacionales que deben ser tomadas en cuenta y que estoy segura influyen en el grado de participación.
Pasaré a realizar algunas reflexiones al respecto:
Hablar de participación es hablar de apertura, por parte de la organización que la quiere practicar, hacia la sociedad. Es necesaria una actitud de “verdadera apertura” hacia todos los sectores de la sociedad, una disposición de oír a todos con sensibilidad para captar sus preocupaciones y sufrimientos, colocando al margen intereses partidistas o ideológicos que siempre conducen a la exclusión de quienes no son del color de turno.
Para favorecer la participación, los facilitadores y técnicos de las alcaldías que interactúan con los miembros de las comunidades en el diagnóstico participativo para la elaboración del presupuesto de inversión del municipio, deben convertirse en auténticos motivadores, es importante que se acerquen a las comunidades con profundo respeto, humildad y con verdadera vocación de servicio, evitando actitudes de prepotencia y suficiencia técnica que colocan una barrera para la comunicación efectiva.
Los Consejos Comunales, uno de los principales centros de participación del pueblo y que están llamados a impulsar el diagnóstico y el presupuesto participativo, están excesivamente politizados hablando en sentido político partidista. De acuerdo a la Ley de los Consejos Comunales, éstos deben registrarse ante la Comisión Local Presidencial del Poder Popular, la cual a su vez depende de la Comisión Nacional Presidencial y que entre sus funciones tiene la orientación y coordinación de los mismos y la tramitación de los recursos técnicos y financieros para la ejecución de proyectos. Esto plantea el problema que si los Consejos Comunales no tienen una orientación oficialista, no tienen vida, y por tanto, se limita la participación ciudadana, la gente se desmotiva ante la imposibilidad de ver satisfechas sus necesidades; basta ver los monumentales actos presidenciales para entregarles recursos, gritando consignas partidistas y todos vestidos de rojo para darnos cuenta la realidad. Muy elocuentes han resultado las palabras del Presidente de la República durante la presente campaña electoral cuando dice que no va a enviar dinero a los gobernadores opositores que ganen elecciones, ese mismo mensaje lo podemos extrapolar a los municipios y a los consejos comunales.
Otro aspecto importante que va en detrimento de la participación es la evidente intención del gobierno de cercenar el proceso de descentralización, consagrado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela del 99 e imponer, en total contradicción con ella, una estructura centralizada.
El Consejo Federal de gobierno como órgano interterritorial que en esencia constituía el enlace de los tres niveles territoriales del poder público, nunca ha funcionado y forma parte del Sistema de Planificación del país conjuntamente con los Consejos Estadales y los Consejos Locales de Planificación Pública. Por tanto, podríamos pensar que la planificación estratégica, de abajo hacia arriba, desde las comunidades hasta el nivel central, no se cumple y que el Plan de Desarrollo Económico y Social tampoco incorpora elementos que provengan de las comunidades, convirtiéndose en un instrumento con objetivos ideológicos más que de desarrollo.
Además, el ya vigente Decreto con rango, valor y fuerza de ley orgánica de creación de la Comisión Central de Planificación, órgano que tendrá la atribución de establecer lineamientos, políticas y planes en concordancia con el Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación es otro elemento centralizador que no favorece ni la planificación estratégica, ni participativa, ni corresponsable a pesar que así lo quiere hacer ver en la exposición de motivos, pues desde mi óptica, sólo puedo visualizar la participación, tomada de la mano de la descentralización. Una planificación centralizada, elaborada por especialistas en la materia pero alejados totalmente de las comunidades, difícilmente tomará en cuenta sus necesidades particulares y específicas, su objetivo es el establecimiento de un modelo de Estado socialista que limita la autonomía y hacia allá van dirigidos todos los esfuerzos.
Por supuesto que a nivel municipal los ciudadanos pueden intervenir en la formulación de planes y en la inversión de los recursos a través del presupuesto participativo que en esencia busca descentralizar las decisiones presupuestarias, alejándolas de los técnicos y los políticos, pero aun así, creo que con la ley mencionada, los municipios se van a ver limitados y encasillados dentro del plan nacional pues claramente, en la exposición de motivos dice que “los lineamientos estratégicos, políticas y planes y su naturaleza nacional, orientarán las actuaciones de los estados y los municipios”, indicándonos claramente cual es el espíritu de la ley.
Para concluir, la participación ciudadana en el diagnóstico de sus necesidades, en la toma de decisiones y en la elaboración y ejecución del presupuesto de inversión municipal es un símbolo indiscutible de auténtica democracia, de modernización en cuanto a las nuevas políticas públicas a nivel mundial, sin embargo, existen una serie de amenazas para su implementación real y efectiva como las que hemos expuesto en este artículo y que en gran medida tienen que ver con la orientación del gobierno, la polarización política imperante y la falta de congruencia entre las nuevas leyes y nuestra Carta Magna. Tendremos que esperar como continúan las cosas ante estas inconsistencias. En lo personal creo que la palabra participación es usada de manera demagógica y que el único que “participa, piensa y decide por el bien de todos” es el presidente.

Marianella Bez Oliver
Especialización en Derecho Administrativo.

2 comentarios:

Marly Yamilet Benitez Zambrano dijo...

Excelente ensayo... conjugas lo bueno de la participación con lo errores cometidos, lo teórico con la realidad. Muy buen trabajo.

Nelly dijo...

Excelente ensayo. La Corporacion de Los Andes, ha desarrollado un excelente trabajo en la puesta en pr{actica del diagnóstico participativo, dando a las comunidades herramientas de planificación, enseñandoles a priorizar sus problemas y a identificar sus potencialidades, para formular el plan de desarrollo comunitario.